20 oct. 2008

Cachorros de celebración



Después de un post tan profundo y de declaración de principios, el pobre cachorrito necesitaba un descanso. Llegaba el final de la semana y veía la oportunidad clara. Algunos cachorros se reunirían para celebrar que uno de ellos cumplía un año más. Lo que parecía que sería una reunión entre unos pocos cachorros, acabó reuniendo a la mitad de la jungla. ¿El motivo? porque lo que parecía la celebración del cachorro de panda, acabó siendo también el de un joven lobo.

Cuando se trata de cachorros, nunca hay diferencia, lobos, leones y osos son capaces de convivir y disfrutar sin ningún problema. Envidien aquellos adultos a estos cachorros, pues aunque presuman de ser superiores, no pueden convivir como cachorros todos juntos. Se tacha a los cachorros de inexpertos, pero si la experiencia te hace temeroso de aquellos que te rodean, el pequeño cachorro se declara inexperta confesa.

Volviendo a aquella noche de júbilo y diversión entre cachorros, destacar que fue distinta a otras noches. Claro que hubo como siempre bebida, pues se reunían cerca de la laguna para poder beber durante toda la noche. Pero la hora de irse a alguna de las cuevas fue más tardía de lo habitual. Junto a la laguna disfrutaban, no de los sonidos de la naturaleza ni de conocer a otros cachorros, disfrutaban porque estaban con los suyos, con los que querían estar. El joven panda estaba junto a los suyos, al cachorro contemplativo, al cachorrito indefenso, a un par de cachorros huidizos...

Lo importante no es celebrar cumplir un año más, pues eso pasa cada 365 días. Lo digno de celebrar es que ese día, en ese momento, todos los cachorros se reunieron por una única persona.

¿Quién debería envidiar a quién, cachorros a adultos o viceversa?

15 oct. 2008

¿Qué comen los cachorros?


Puede que para muchos esta cuestión tenga una respuesta fácil, pero quizás no lo es tanto cuando se conoce el motivo por el cual es formulada. Algo sencillo se vuelve complejo cuando cambias el prisma por el que observar las cosas. En este caso, el joven cachorro se hace esta pregunta en el momento en el que nadie le dice lo que debe comer. Desde que este cachorro era una cría, le han dicho lo que debía hacer. Le daban la comida y le decían que eso era lo que debía comer: los carnívoros comen carne y los herbívoros comen hierba. Así de sencillo. Pero, ¿qué pasa cuando un cachorro carnívoro no entiende por qué come carne? Pues que no sabe donde acudir.

El cachorro ya no es una cría y puede andar solo por la jungla. Andar es fácil, lo hacemos todos de forma involuntaria, lo que no es tan sencillo es elegir el camino que se quiere coger. Al igual que decidir que es lo que se quiere comer, elegir un camino implica demasiadas cuestiones: ¿y si me equivoco? ¿Y si el otro camino es mejor? ¿Habrá alguien al otro lado que me ayude?

El cachorro empieza a elegir su camino, elegir que es lo que quiere hacer, que es lo que quiere comer. Tropezará a lo largo del tiempo muchas veces, pero le da igual. Él es un triunfador. No por no equivocarse, no por no fracasar, sino por hacerlo, por tropezar tantas veces que perdió la cuenta pero que, aún así, sigue levantándose. Para él, no existe distinción entre carnívoros o herbívoros. Para él, la distinción está entre los fracasados que no se atreven en la vida y los triunfadores que no se dejan vencer. En esta jungla, ¿qué rol decides jugar?

6 oct. 2008

El cachorro herido



Así es, el cachorro jugaba por una zona prohibida y sufrió las consecuencias. Él sabía que no podía acercarse al cementerio de elefantes, que allí el terreno era inhóspito para los intrusos, que podría acabar mal. Pero le dio igual.

Todo comenzó en el momento en el que el cachorro se alejó de su hábitat para irse con otros cachorros. Iban a pasar una tranquila jornada en el interior de la jungla, todo muy tranquilo, pues iban a celebrar que uno de los jóvenes cachorros cumplía una primavera más. Habían cazado y estarían cerca de un río, por lo que no tendrían problemas con los alimentos. Incluso uno de los cachorros trajo de su zona distintas frutas para los demás.El ambiente era único: vistas únicas, buena compañía y aún mejor, alcohol. Eso fue lo que hizo a nuestro joven cachorro meterse en problemas.

Al caer la noche, los inquietos cachorros decidieron emprender una caminata hacia el cementerio de elefantes. No pensaban que sería peligroso, pues en aquella zona no había ningún animal ni ningún anciano que les pudieran recriminar. Pero no hizo falta. Primero los cachorros machos se enfrentaron a una misión que ellos mismos se propusieron, subir la montaña más alta. El problema comenzó cuando, tras haber subido, no sabían como bajar. Por suerte, consiguieron hacerlo y no hubo ningún percance.

Llegaron al cementerio y entraron. Todo estaba en silencio. Había un aire de respeto y misticismo que les rodeaba. Allí yacían los cuerpos de los elefantes de la jungla. El joven cachorro quería jugar y echó a correr para asustar a uno de los otros cachorros. Pero empezó a correr y correr, pues estaba siendo perseguido. El juego parecía divertido, pero la noche, la oscuridad y el alcohol, hizo al joven cachorro tropezar y caer. Acabó herido, más de lo que pensaba, pero vio algo que difícilmente podrá olvidar. Allí, tirado en el suelo, vio un cielo estrellado que parecía dibujado. Si cuando se dice "ver las estrellas" se refiere a algo así, el cachorro estará encantado de verlas en otra ocasión... eso si, evitando las heridas.