18 sept. 2008

El anciano cumple uno más

No salgo de mi asombro. Cuando todo parecía apuntar que el cachorro se estaba integrando en la manada, recibe una bofetada de la realidad. Hoy parecía un día tranquilo, aunque comenzaba con un extraño suceso. Cuando se acercaba a la jungla, vio al Tucán que se marchaba, le pareció extraño, ¿a primera hora de la mañana y ya abandonaba la isla? ¿Acaso había llegado ya la época de migración? Con paso cauto se acercó a la independiente y le preguntó.

Tras informarse, descubrió que hoy era el cumpleaños del anciano y el Tucán iba por un presente para demostrarle entre todos su apoyo, bueno, entre casi todos, pues la manada no había contado con el joven cachorro. La independiente salió por algo de comida para celebrar un festín. En aquel lugar era tradición celebrarlo cuando acontecía un evento así. Tanto para el presente, como para el festín, el cachorro fue excluido. Ni se le permitió plasmar su huellita en una piedra con el resto de huellas de la manada.

Al cachorro le daba igual todo aquello, sabía que no podrían pasar de él asi como así. En el último momento, la independiente se giró y llamó al cachorro para que se cubriera bajo su protección, entregó algo de comida y se apartaron de la manada. El cachorro no se podía sentir más incómodo, sabía que aquel no era su lugar, pero que no le quedaba otra que ir. Una vez más se demuestra que la realidad es más dura de lo que parece, que se puede excluir a alguien sin quererlo y que eso hace más difícil la convivencia.

Si la nueva jungla parecía lanzar algunos rayos de luz sobre aquel cachorro, él tenía claro que cada día era más oscuro aquel paraje. Que tenía los días contados allí y que solo se lamentaba porque los días no pasaban más rápido.

El nuevo hogar

El sol baña la hierba y se respira un nuevo aire. El cachorro no puede dejar de curiosear. Corre de un lado a otro, pisa con curiosidad algunas plantas que hay en su camino. La expectación se esconde en cada rincón de aquel nuevo paraje. Junto a la independiente, el joven cachorro se adelantó a la manada para llegar el primero a su nuevo hogar. Estando en él, descubrió que las cosas serían mejor de lo que pensaba. Aunque aquel lugar planteaba nuevos retos y peligros, el cachorro no tenía miedo. Como decía Anatole France, prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría. El joven cachorro era el mejor ejemplo de ello, pues si bien había tareas que no sabía desempeñar, las haría una y otra vez hasta conseguir hacerlo bien.

Habían conseguido separarse de la manada, ese sería su nuevo hogar, sin temer los gruñidos del depredador, sin oir la horrible risa histérica de la hiena y sin ver palidecer al anciano frente a las órdenes que daba la líder.

Una nueva noticia animó la nueva jungla. La líder se ausentaría por las mañanas. Tan solo iría por las tardes, así que no se cruzaría con el joven cachorro, pues el se separaba de la manada a media jornada.

Cuando el resto de la manada llegue, ¿qué ocurrirá?

15 sept. 2008

La calma que precede


La jungla está últimamente demasiado tranquila. Parece que estamos viviendo la calma que precede la catástrofe, que algo desastroso va a pasar. Hace ya algunos días, la manada decidió emigrar de la jungla que durante tanto tiempo habían habitado. El motivo era sencillo: la fuerza. Algún tiempo atrás, esta manada era fuerte, casi eran una treintena de ejemplares jóvenes dispuestos en cada momento a cazar, luchar y darlo todo por el resto. Esos días pasaron y ahora la visión es mucho más desoladora. Con los miembros que ya expliqué con anterioridad, el poder que antes tenía la manada, desaparecía.

La única solución se hizo latente, había que ir a una parte de la jungla más habitada, reunirnos con otros animales para así recuperar fuerza. Pero eso sí, dejando bien claro que nadie puede entrar en nuestro clan.

Hace días que se está llevando a cabo ese viaje, nos están haciendo un hueco. Pero deben disculpar a este joven cachorro, pues no se fía de los cambios que se están produciendo. Allá donde van seguirá siendo el cachorro, pero no ante miembros fuertes y sabios, mucho me temo que allá solo esperan más hienas.

El ejemplar independiente se acercó a la líder, parecía un duelo por demostrar la superioridad que la líder sabía que tenía y que la independiente no quería. Tan solo quería que ella y el cachorro se separasen levemente de la manada. El único interés de este era proteger a ambos del peligro que corrían cada vez que el joven depredador iba de caza. Los gritos y gruñidos que éste producía constantemente todos los días, dificultaba la enseñanza del joven cachorro. La líder se mantuvo fría y negó, todos debíamos estar unidos. Para el caso que presta la manada a la independiente y al cachorro, hubiera sido mejor separarles. Quizás se regodeen en la satisfacción que les otorga ese sentimiento de superioridad al ignorar a estos dos miembros más frágiles.

El ejemplar anciano no tiene voz en este lugar y tampoco lo tendrá en la nueva jungla. Quizás por el camino decida separarse de la manada para fallecer laboralmente.


Aprender de la vida en una jungla así te hace darte cuenta de la realidad, no todo es jugar junto a los manglares, porque puedes caer al agua.

12 sept. 2008

La jungla en pleno centro

Me siento capaz de mostraos el mundo del que formo parte. Se trata de un mundo dominado por los más fuertes, donde los más débiles son los más interesantes. Se trata de la oficina en la que trabajo.


Hace exactamente hoy un mes que entré a trabajar y el "equipo" del que formo parte es digno de ver. Voy a hacer una breve descripción de cada uno de ellos:

- El depredador: No se trata del miembro más fuerte del equipo, pero si es el que más fuerza tiene. Es un ejemplar joven y fuerte, que no muestra reparos en sacar los dientes y mucho menos en marcar su territorio. Demuestra su fuerza con gritos de guerra.

- La líder: En este caso de forma muy sorprendente, el líder de la manada es una hembra. Como si se tratase de un ejemplar de carnívoro adulto, la líder guía a los demás y controla la manada. Ni el instinto maternal que le generan las hormonas y la edad, dejan que la líder se amedrente frente a los que considera enemigos.

- El anciano: No se trata de un envejecimiento literal, pues este ejemplar no supera la cuarta década. Es el que debiera ser el líder por su cargo, pero tanto el depredador como la líder merman sus acciones. En una esquina herido, todos le guardan un aparente respeto, pero no dudan en hacer lo que quieren. El intenta hacerse valer, pero pronto irá a un lugar solitario donde perecer laboralmente.

- La hiena: Es un ser carroñero que se aprovecha de las victorias y desperdicios de los demás. No se caracteriza por sus virtudes, sino por sus defectos. Se mantiene siempre bajo la protección del depredador, pues esa es la única forma de obtener ventajas. Sus intenciones se ven venir antes de que ella llegue.

- El Tucán: Es un ave exótico de otro país cuyas características son muy llamativas. Es un ser agradable y dócil, pero que difícilmente tendrá un hueco en la manada. Los demás animales no se lo permitirían. Le queda poco para batir las alas, una dura marcha, pero necesaria para que los demás le aprecien.

- La independiente: Es un miembro de la manada que se vale por si mismo. No le queda otro, pues la envidia, la codicia y el afán de trepa de los demás, hacen que se le tenga de lado. No se comunica con muchos, pues no le tratan, tan solo se encarga de cuidar al pequeño cachorro y de conocer mundo con el tucán.

- Por último está el cachorro: Un nuevo miembro en la manada con ganas de hacer de todo y no querer parar. Va de un ladro a otro, habla con todos y se muestra afable. No se espera que el depredador sea capaz de darle un zarpazo si se pone en su camino.


Con este panorama no es raro confundir la oficina con una auténtica jungla. Los sucesos se acontecen, ¿estáis dispuestos a conocerlos?

Mi presentación

No se por qué vuelvo a confiar en un "blogspot" cuando el anterior me dio tantos problemas, cuando me hizo desaparecer mi otro blog, pero quizás prefiero lo malo conocido... Para aquellos que no leyesen el otro blog, que son la gran mayoría, haré mi presentación. Cansada ya de oír a todo el mundo, es el momento de que me escuchen a mí. Es difícil hacerte oír cuando todo el mundo lleva un ritmo de vida tan rápido, donde la contemplación dio paso al vistazo rápido. No se trata de mirar atrás, ni de mirar al futuro, se trata de ver el presente, de sentir la vida y sobretodo, de vivirla.


No he venido para quejarme, ni para huir como un cobarde. He venido para quedarme. Esta es mi presentación, no se trata de una amenaza, es una advertencia. Estoy aquí y pienso quedarme. Habrá quién siga mi ritmo y quien no. El que lo haga, debe saber que le irá bien, lamento no decir lo mismo del que se quede rezagado.

¿A qué bando decides pertenecer?