20 nov. 2008

No olvidaré cuando...

Sonó la alarma del móvil. Eran las cuatro de la mañana y tenía que levantarme. A las 6.30 salía el avión a Madrid y al mediodía salía el avión a Punta Cana. Mis amigos y yo organizamos un viaje de fin de estudios. Nuestro último año de carrera bien merecía pagarlo. Nunca había pasado tanto tiempo en un avión. Aunque estaba acompañada de los míos, deseaba llegar y empezar aquella aventura. Al llegar al hotel fue de película: nos recibieron dándonos un cóctel para aliviar el duro viaje que habíamos pasado y llevándonos las maletas. ¿Cuándo me habían recibido a mí así al llegar a un hotel?

Pasamos una semana inolvidable. Un grupo de chicos y chicas de 22 años en un lugar preparado para el ocio, ¿qué más se puede pedir a esa edad? Nos daban igual los monumentos, la cultura, lo que queríamos era estar con los nuestros y no olvidarlo nunca. No se trataba solo del destino, sino de la compañía. Ver a mis amigos en aquellas playas paradisíacas disfrutando con un coco y una toalla, verles sonreír, oír sus carcajadas, fue increíble. El día que teníamos que volver fue, por un lado dulce y por otro amargo. Sabía que a muchos de ellos no les volvería a ver, pero también sabía que me llevaba un buen recuerdo. No fue el mejor momento de 2008, sino que fue el mejor momento de mi vida.

Muchas gracias, por esas risas, esas charlas, las copas, los bailes… ¿alguien me pide una caipirinha?






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20 oct. 2008

Cachorros de celebración



Después de un post tan profundo y de declaración de principios, el pobre cachorrito necesitaba un descanso. Llegaba el final de la semana y veía la oportunidad clara. Algunos cachorros se reunirían para celebrar que uno de ellos cumplía un año más. Lo que parecía que sería una reunión entre unos pocos cachorros, acabó reuniendo a la mitad de la jungla. ¿El motivo? porque lo que parecía la celebración del cachorro de panda, acabó siendo también el de un joven lobo.

Cuando se trata de cachorros, nunca hay diferencia, lobos, leones y osos son capaces de convivir y disfrutar sin ningún problema. Envidien aquellos adultos a estos cachorros, pues aunque presuman de ser superiores, no pueden convivir como cachorros todos juntos. Se tacha a los cachorros de inexpertos, pero si la experiencia te hace temeroso de aquellos que te rodean, el pequeño cachorro se declara inexperta confesa.

Volviendo a aquella noche de júbilo y diversión entre cachorros, destacar que fue distinta a otras noches. Claro que hubo como siempre bebida, pues se reunían cerca de la laguna para poder beber durante toda la noche. Pero la hora de irse a alguna de las cuevas fue más tardía de lo habitual. Junto a la laguna disfrutaban, no de los sonidos de la naturaleza ni de conocer a otros cachorros, disfrutaban porque estaban con los suyos, con los que querían estar. El joven panda estaba junto a los suyos, al cachorro contemplativo, al cachorrito indefenso, a un par de cachorros huidizos...

Lo importante no es celebrar cumplir un año más, pues eso pasa cada 365 días. Lo digno de celebrar es que ese día, en ese momento, todos los cachorros se reunieron por una única persona.

¿Quién debería envidiar a quién, cachorros a adultos o viceversa?

15 oct. 2008

¿Qué comen los cachorros?


Puede que para muchos esta cuestión tenga una respuesta fácil, pero quizás no lo es tanto cuando se conoce el motivo por el cual es formulada. Algo sencillo se vuelve complejo cuando cambias el prisma por el que observar las cosas. En este caso, el joven cachorro se hace esta pregunta en el momento en el que nadie le dice lo que debe comer. Desde que este cachorro era una cría, le han dicho lo que debía hacer. Le daban la comida y le decían que eso era lo que debía comer: los carnívoros comen carne y los herbívoros comen hierba. Así de sencillo. Pero, ¿qué pasa cuando un cachorro carnívoro no entiende por qué come carne? Pues que no sabe donde acudir.

El cachorro ya no es una cría y puede andar solo por la jungla. Andar es fácil, lo hacemos todos de forma involuntaria, lo que no es tan sencillo es elegir el camino que se quiere coger. Al igual que decidir que es lo que se quiere comer, elegir un camino implica demasiadas cuestiones: ¿y si me equivoco? ¿Y si el otro camino es mejor? ¿Habrá alguien al otro lado que me ayude?

El cachorro empieza a elegir su camino, elegir que es lo que quiere hacer, que es lo que quiere comer. Tropezará a lo largo del tiempo muchas veces, pero le da igual. Él es un triunfador. No por no equivocarse, no por no fracasar, sino por hacerlo, por tropezar tantas veces que perdió la cuenta pero que, aún así, sigue levantándose. Para él, no existe distinción entre carnívoros o herbívoros. Para él, la distinción está entre los fracasados que no se atreven en la vida y los triunfadores que no se dejan vencer. En esta jungla, ¿qué rol decides jugar?

6 oct. 2008

El cachorro herido



Así es, el cachorro jugaba por una zona prohibida y sufrió las consecuencias. Él sabía que no podía acercarse al cementerio de elefantes, que allí el terreno era inhóspito para los intrusos, que podría acabar mal. Pero le dio igual.

Todo comenzó en el momento en el que el cachorro se alejó de su hábitat para irse con otros cachorros. Iban a pasar una tranquila jornada en el interior de la jungla, todo muy tranquilo, pues iban a celebrar que uno de los jóvenes cachorros cumplía una primavera más. Habían cazado y estarían cerca de un río, por lo que no tendrían problemas con los alimentos. Incluso uno de los cachorros trajo de su zona distintas frutas para los demás.El ambiente era único: vistas únicas, buena compañía y aún mejor, alcohol. Eso fue lo que hizo a nuestro joven cachorro meterse en problemas.

Al caer la noche, los inquietos cachorros decidieron emprender una caminata hacia el cementerio de elefantes. No pensaban que sería peligroso, pues en aquella zona no había ningún animal ni ningún anciano que les pudieran recriminar. Pero no hizo falta. Primero los cachorros machos se enfrentaron a una misión que ellos mismos se propusieron, subir la montaña más alta. El problema comenzó cuando, tras haber subido, no sabían como bajar. Por suerte, consiguieron hacerlo y no hubo ningún percance.

Llegaron al cementerio y entraron. Todo estaba en silencio. Había un aire de respeto y misticismo que les rodeaba. Allí yacían los cuerpos de los elefantes de la jungla. El joven cachorro quería jugar y echó a correr para asustar a uno de los otros cachorros. Pero empezó a correr y correr, pues estaba siendo perseguido. El juego parecía divertido, pero la noche, la oscuridad y el alcohol, hizo al joven cachorro tropezar y caer. Acabó herido, más de lo que pensaba, pero vio algo que difícilmente podrá olvidar. Allí, tirado en el suelo, vio un cielo estrellado que parecía dibujado. Si cuando se dice "ver las estrellas" se refiere a algo así, el cachorro estará encantado de verlas en otra ocasión... eso si, evitando las heridas.

18 sept. 2008

El anciano cumple uno más

No salgo de mi asombro. Cuando todo parecía apuntar que el cachorro se estaba integrando en la manada, recibe una bofetada de la realidad. Hoy parecía un día tranquilo, aunque comenzaba con un extraño suceso. Cuando se acercaba a la jungla, vio al Tucán que se marchaba, le pareció extraño, ¿a primera hora de la mañana y ya abandonaba la isla? ¿Acaso había llegado ya la época de migración? Con paso cauto se acercó a la independiente y le preguntó.

Tras informarse, descubrió que hoy era el cumpleaños del anciano y el Tucán iba por un presente para demostrarle entre todos su apoyo, bueno, entre casi todos, pues la manada no había contado con el joven cachorro. La independiente salió por algo de comida para celebrar un festín. En aquel lugar era tradición celebrarlo cuando acontecía un evento así. Tanto para el presente, como para el festín, el cachorro fue excluido. Ni se le permitió plasmar su huellita en una piedra con el resto de huellas de la manada.

Al cachorro le daba igual todo aquello, sabía que no podrían pasar de él asi como así. En el último momento, la independiente se giró y llamó al cachorro para que se cubriera bajo su protección, entregó algo de comida y se apartaron de la manada. El cachorro no se podía sentir más incómodo, sabía que aquel no era su lugar, pero que no le quedaba otra que ir. Una vez más se demuestra que la realidad es más dura de lo que parece, que se puede excluir a alguien sin quererlo y que eso hace más difícil la convivencia.

Si la nueva jungla parecía lanzar algunos rayos de luz sobre aquel cachorro, él tenía claro que cada día era más oscuro aquel paraje. Que tenía los días contados allí y que solo se lamentaba porque los días no pasaban más rápido.

El nuevo hogar

El sol baña la hierba y se respira un nuevo aire. El cachorro no puede dejar de curiosear. Corre de un lado a otro, pisa con curiosidad algunas plantas que hay en su camino. La expectación se esconde en cada rincón de aquel nuevo paraje. Junto a la independiente, el joven cachorro se adelantó a la manada para llegar el primero a su nuevo hogar. Estando en él, descubrió que las cosas serían mejor de lo que pensaba. Aunque aquel lugar planteaba nuevos retos y peligros, el cachorro no tenía miedo. Como decía Anatole France, prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría. El joven cachorro era el mejor ejemplo de ello, pues si bien había tareas que no sabía desempeñar, las haría una y otra vez hasta conseguir hacerlo bien.

Habían conseguido separarse de la manada, ese sería su nuevo hogar, sin temer los gruñidos del depredador, sin oir la horrible risa histérica de la hiena y sin ver palidecer al anciano frente a las órdenes que daba la líder.

Una nueva noticia animó la nueva jungla. La líder se ausentaría por las mañanas. Tan solo iría por las tardes, así que no se cruzaría con el joven cachorro, pues el se separaba de la manada a media jornada.

Cuando el resto de la manada llegue, ¿qué ocurrirá?

15 sept. 2008

La calma que precede


La jungla está últimamente demasiado tranquila. Parece que estamos viviendo la calma que precede la catástrofe, que algo desastroso va a pasar. Hace ya algunos días, la manada decidió emigrar de la jungla que durante tanto tiempo habían habitado. El motivo era sencillo: la fuerza. Algún tiempo atrás, esta manada era fuerte, casi eran una treintena de ejemplares jóvenes dispuestos en cada momento a cazar, luchar y darlo todo por el resto. Esos días pasaron y ahora la visión es mucho más desoladora. Con los miembros que ya expliqué con anterioridad, el poder que antes tenía la manada, desaparecía.

La única solución se hizo latente, había que ir a una parte de la jungla más habitada, reunirnos con otros animales para así recuperar fuerza. Pero eso sí, dejando bien claro que nadie puede entrar en nuestro clan.

Hace días que se está llevando a cabo ese viaje, nos están haciendo un hueco. Pero deben disculpar a este joven cachorro, pues no se fía de los cambios que se están produciendo. Allá donde van seguirá siendo el cachorro, pero no ante miembros fuertes y sabios, mucho me temo que allá solo esperan más hienas.

El ejemplar independiente se acercó a la líder, parecía un duelo por demostrar la superioridad que la líder sabía que tenía y que la independiente no quería. Tan solo quería que ella y el cachorro se separasen levemente de la manada. El único interés de este era proteger a ambos del peligro que corrían cada vez que el joven depredador iba de caza. Los gritos y gruñidos que éste producía constantemente todos los días, dificultaba la enseñanza del joven cachorro. La líder se mantuvo fría y negó, todos debíamos estar unidos. Para el caso que presta la manada a la independiente y al cachorro, hubiera sido mejor separarles. Quizás se regodeen en la satisfacción que les otorga ese sentimiento de superioridad al ignorar a estos dos miembros más frágiles.

El ejemplar anciano no tiene voz en este lugar y tampoco lo tendrá en la nueva jungla. Quizás por el camino decida separarse de la manada para fallecer laboralmente.


Aprender de la vida en una jungla así te hace darte cuenta de la realidad, no todo es jugar junto a los manglares, porque puedes caer al agua.

12 sept. 2008

La jungla en pleno centro

Me siento capaz de mostraos el mundo del que formo parte. Se trata de un mundo dominado por los más fuertes, donde los más débiles son los más interesantes. Se trata de la oficina en la que trabajo.


Hace exactamente hoy un mes que entré a trabajar y el "equipo" del que formo parte es digno de ver. Voy a hacer una breve descripción de cada uno de ellos:

- El depredador: No se trata del miembro más fuerte del equipo, pero si es el que más fuerza tiene. Es un ejemplar joven y fuerte, que no muestra reparos en sacar los dientes y mucho menos en marcar su territorio. Demuestra su fuerza con gritos de guerra.

- La líder: En este caso de forma muy sorprendente, el líder de la manada es una hembra. Como si se tratase de un ejemplar de carnívoro adulto, la líder guía a los demás y controla la manada. Ni el instinto maternal que le generan las hormonas y la edad, dejan que la líder se amedrente frente a los que considera enemigos.

- El anciano: No se trata de un envejecimiento literal, pues este ejemplar no supera la cuarta década. Es el que debiera ser el líder por su cargo, pero tanto el depredador como la líder merman sus acciones. En una esquina herido, todos le guardan un aparente respeto, pero no dudan en hacer lo que quieren. El intenta hacerse valer, pero pronto irá a un lugar solitario donde perecer laboralmente.

- La hiena: Es un ser carroñero que se aprovecha de las victorias y desperdicios de los demás. No se caracteriza por sus virtudes, sino por sus defectos. Se mantiene siempre bajo la protección del depredador, pues esa es la única forma de obtener ventajas. Sus intenciones se ven venir antes de que ella llegue.

- El Tucán: Es un ave exótico de otro país cuyas características son muy llamativas. Es un ser agradable y dócil, pero que difícilmente tendrá un hueco en la manada. Los demás animales no se lo permitirían. Le queda poco para batir las alas, una dura marcha, pero necesaria para que los demás le aprecien.

- La independiente: Es un miembro de la manada que se vale por si mismo. No le queda otro, pues la envidia, la codicia y el afán de trepa de los demás, hacen que se le tenga de lado. No se comunica con muchos, pues no le tratan, tan solo se encarga de cuidar al pequeño cachorro y de conocer mundo con el tucán.

- Por último está el cachorro: Un nuevo miembro en la manada con ganas de hacer de todo y no querer parar. Va de un ladro a otro, habla con todos y se muestra afable. No se espera que el depredador sea capaz de darle un zarpazo si se pone en su camino.


Con este panorama no es raro confundir la oficina con una auténtica jungla. Los sucesos se acontecen, ¿estáis dispuestos a conocerlos?

Mi presentación

No se por qué vuelvo a confiar en un "blogspot" cuando el anterior me dio tantos problemas, cuando me hizo desaparecer mi otro blog, pero quizás prefiero lo malo conocido... Para aquellos que no leyesen el otro blog, que son la gran mayoría, haré mi presentación. Cansada ya de oír a todo el mundo, es el momento de que me escuchen a mí. Es difícil hacerte oír cuando todo el mundo lleva un ritmo de vida tan rápido, donde la contemplación dio paso al vistazo rápido. No se trata de mirar atrás, ni de mirar al futuro, se trata de ver el presente, de sentir la vida y sobretodo, de vivirla.


No he venido para quejarme, ni para huir como un cobarde. He venido para quedarme. Esta es mi presentación, no se trata de una amenaza, es una advertencia. Estoy aquí y pienso quedarme. Habrá quién siga mi ritmo y quien no. El que lo haga, debe saber que le irá bien, lamento no decir lo mismo del que se quede rezagado.

¿A qué bando decides pertenecer?