12 sept. 2008

La jungla en pleno centro

Me siento capaz de mostraos el mundo del que formo parte. Se trata de un mundo dominado por los más fuertes, donde los más débiles son los más interesantes. Se trata de la oficina en la que trabajo.


Hace exactamente hoy un mes que entré a trabajar y el "equipo" del que formo parte es digno de ver. Voy a hacer una breve descripción de cada uno de ellos:

- El depredador: No se trata del miembro más fuerte del equipo, pero si es el que más fuerza tiene. Es un ejemplar joven y fuerte, que no muestra reparos en sacar los dientes y mucho menos en marcar su territorio. Demuestra su fuerza con gritos de guerra.

- La líder: En este caso de forma muy sorprendente, el líder de la manada es una hembra. Como si se tratase de un ejemplar de carnívoro adulto, la líder guía a los demás y controla la manada. Ni el instinto maternal que le generan las hormonas y la edad, dejan que la líder se amedrente frente a los que considera enemigos.

- El anciano: No se trata de un envejecimiento literal, pues este ejemplar no supera la cuarta década. Es el que debiera ser el líder por su cargo, pero tanto el depredador como la líder merman sus acciones. En una esquina herido, todos le guardan un aparente respeto, pero no dudan en hacer lo que quieren. El intenta hacerse valer, pero pronto irá a un lugar solitario donde perecer laboralmente.

- La hiena: Es un ser carroñero que se aprovecha de las victorias y desperdicios de los demás. No se caracteriza por sus virtudes, sino por sus defectos. Se mantiene siempre bajo la protección del depredador, pues esa es la única forma de obtener ventajas. Sus intenciones se ven venir antes de que ella llegue.

- El Tucán: Es un ave exótico de otro país cuyas características son muy llamativas. Es un ser agradable y dócil, pero que difícilmente tendrá un hueco en la manada. Los demás animales no se lo permitirían. Le queda poco para batir las alas, una dura marcha, pero necesaria para que los demás le aprecien.

- La independiente: Es un miembro de la manada que se vale por si mismo. No le queda otro, pues la envidia, la codicia y el afán de trepa de los demás, hacen que se le tenga de lado. No se comunica con muchos, pues no le tratan, tan solo se encarga de cuidar al pequeño cachorro y de conocer mundo con el tucán.

- Por último está el cachorro: Un nuevo miembro en la manada con ganas de hacer de todo y no querer parar. Va de un ladro a otro, habla con todos y se muestra afable. No se espera que el depredador sea capaz de darle un zarpazo si se pone en su camino.


Con este panorama no es raro confundir la oficina con una auténtica jungla. Los sucesos se acontecen, ¿estáis dispuestos a conocerlos?

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buena descripción de tu selva, la mia es más grande pero muy similar.