15 sept. 2008

La calma que precede


La jungla está últimamente demasiado tranquila. Parece que estamos viviendo la calma que precede la catástrofe, que algo desastroso va a pasar. Hace ya algunos días, la manada decidió emigrar de la jungla que durante tanto tiempo habían habitado. El motivo era sencillo: la fuerza. Algún tiempo atrás, esta manada era fuerte, casi eran una treintena de ejemplares jóvenes dispuestos en cada momento a cazar, luchar y darlo todo por el resto. Esos días pasaron y ahora la visión es mucho más desoladora. Con los miembros que ya expliqué con anterioridad, el poder que antes tenía la manada, desaparecía.

La única solución se hizo latente, había que ir a una parte de la jungla más habitada, reunirnos con otros animales para así recuperar fuerza. Pero eso sí, dejando bien claro que nadie puede entrar en nuestro clan.

Hace días que se está llevando a cabo ese viaje, nos están haciendo un hueco. Pero deben disculpar a este joven cachorro, pues no se fía de los cambios que se están produciendo. Allá donde van seguirá siendo el cachorro, pero no ante miembros fuertes y sabios, mucho me temo que allá solo esperan más hienas.

El ejemplar independiente se acercó a la líder, parecía un duelo por demostrar la superioridad que la líder sabía que tenía y que la independiente no quería. Tan solo quería que ella y el cachorro se separasen levemente de la manada. El único interés de este era proteger a ambos del peligro que corrían cada vez que el joven depredador iba de caza. Los gritos y gruñidos que éste producía constantemente todos los días, dificultaba la enseñanza del joven cachorro. La líder se mantuvo fría y negó, todos debíamos estar unidos. Para el caso que presta la manada a la independiente y al cachorro, hubiera sido mejor separarles. Quizás se regodeen en la satisfacción que les otorga ese sentimiento de superioridad al ignorar a estos dos miembros más frágiles.

El ejemplar anciano no tiene voz en este lugar y tampoco lo tendrá en la nueva jungla. Quizás por el camino decida separarse de la manada para fallecer laboralmente.


Aprender de la vida en una jungla así te hace darte cuenta de la realidad, no todo es jugar junto a los manglares, porque puedes caer al agua.

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